La escritura se me va para otro lado. Escribí sobre caminar por un tramo de polvo en una calle cortada por arreglos. No quedó escrito lo que yo quería. Lo que yo quería era traducir en palabras esa sensación de robo, de ilícito, de botín rapiñado en silencio. Caminar por unos metros por una calle cortada, una calle que siempre estalla de autos y de ruido y de todo. Caminar por ahí se siente como un robo en el buen sentido, un ilícito sin consecuencias mayores ni menores. Un robo al ajetreo de la rutina, al orden asfixiante que a veces impone la ciudad. Unas vacaciones de lo estipulado, una pausa en la geometría mecánica que voy trazando con mis piernas.
ese polvo no asfixia.su volatilidad es magica
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